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28 de octubre de 2008

Viet Nam espiritual:

Una de las características más sorprendentes de Vietnam es la capacidad de ofrecer contrastes a menudo contradictorios. Es el país de las paradojas, de los extremos, de la fusión. Puede ser uno de los países con más potencial comercial del mundo, a pesar de ser un sistema comunista. Puede tener una economía familiar casi de subsistencia, y aún así convertirse en el primer exportador mundial de arroz. Puede tener una de las concentraciones de maravillas naturales más intensas de la Tierra, y estar al borde del colapso medioambiental.

Vietnam es hoy por hoy el último tigre asiático, un país con una población de casi 100 millones de habitantes que se está especializando en fábricas textiles, metalúrgicas e incluso de componentes de alta tecnología... Es a la vez paradigma del ocaso del neocapitalismo y laboratorio de una posible alternativa al actual sistema económico mundial.

Pero aunque todo lo anterior a mí ya me parece lo suficientemente interesante, lo más impactante es la espiritualidad de su gente. Aunque el país es una república socialista, la influencia religiosa es impresionante. Cristianismo, budismo e hinduismo son las tres principales creencias en Vietnam. Son tan espirituales que Vietnam incluso tiene una religión propia, el Cao Dai, que es un ejemplo del país: una religión que mezcla un poco de cada una de las religiones, una mezcla, un mejunge asiático espectacular.

Entrada del palacio presidencial, con la Hoz y el Martillo comunistas - Hanoi

Catedral de San José, a imagen y semejanza de Notre Dame, en Hanoi.

Sin embargo, si hay una creencia que predomina sobre las demás en Vietnam es el Budismo. Casualidad o no, unos meses antes de emprender el viaje empecé a estudiar algo de esta filosofía/religión, por lo que al llegar al país y descubrir cómo el Budismo influye en Vietnam y su gente la emoción fue desbordante.

Monasterio Budista Ving Trah, en My Tho

Aunque hoy en día casi ha desaparecido de allí, el Budismo nació en la India. Siddarta Gautama (según la leyenda un principe, en realidad el primogénito de una familia de casta superior de la ciudad de Kapalivastu, al Norte de India) era un joven que en el S. VI A.C. se desentendió de su vida de comodidades para comprender el porqué del sufrimiento humano, la esencia del yo y del propio universo. A través de la meditación alcanzó la iluminación, el nirvana, convirtiéndose en el Buda y creando de ese modo una corriente filosófica, con ideas que conectan con el humanismo europeo (surgido 22 siglos después)

Pues Vietnam nos ofrece un escenario de historia de la filosofía, es un ejemplo vivo. Y algo que me impactó: como se puede observar en la siguiente foto de la figura de Siddharta que hay en el templo de My Tho, aquel joven que se convertiría en el iluminado tenía una marca característica en el pecho...

Esa especie de cruz, símbolo venerado por millones de Budistas en todo el mundo, fue plagiada y utilizada por el partido de Hitler y sus compinches. Un símbolo que originalmente significaba la iluminación, fue retorcido para manipular a millones de personas, fue el logotipo del fascismo de la alemania nazi.

Independientemente de ideologías y creencias, vale la pena el comentario: estudiemos la simbología antes de odiarla, respetemos la historia... y rechacemos imitaciones baratas.

26 de octubre de 2008

VIET NAM: Impresiones

Una semana después de nuestra llegada a Barcelona, las imágenes y sensaciones del viaje empiezan a tomar forma de recuerdos. La gente se pregunta qué tal la experiencia, cómo nos ha ido. La cuestión principal a responder es: ¿qué es lo que más os ha gustado?

Y después de mucho reflexionar, es hora de contestaros: no son los paisajes, la comida ni la aventura. No es la sensación ambigua de privilegio por tener lo que tenemos y a la vez de envidia por su optimismo vital que nos gustaría imitar.

La impresión de Vietnam es su gente, la huella que te deja son pequeños momentos de intercambio real. Con el paso de los días, cuando el efecto del fin de vacaciones ha pasado, algo en tu interior te hace recordar instantes que no captaron las fotos, que no se pueden transmitir ni explicar. Lo que más nos ha gustado es tener el privilegio de compartir, aunque en cuentagotas, la auténtica esencia de un pueblo que merece todo nuestro respeto.

Esa ha sido la grandeza de este viaje. ¿No será la grandeza de cualquier viaje? Ahí van algunas imágenes que intentan aproximarse a lo que de verdad ha importado de estas semanas en Vietnam.